sábado, 3 de enero de 2009

Se busca enemigo

En la batalla política – como en otros campos – pocas cosas son tan útiles como un buen adversario. Lo sabe, por ejemplo, el expresidente George W. Bush que días antes de lograr su reelección en el 2004 contó con el impulso de Osama Bin Laden quien reaparició en un video, justo para recordarles a los electores que su país estaba en guerra contra el terrorismo. Cuatro años después el recurso fue utilizado por Barack Obama, que con una buena lectura del ánimo dominante entre los votantes, determinó que la campaña era contra Bush, el presidente con el nivel de aprobación más bajo en la historia estadounidense desde que se mide esa variable, y no en contra del respetado senador John McCain.

La fórmula se repite una y otra vez por todo el mundo. Como ejemplo, miremos al presidente del Partido Social Demócrata, Jorge Carlos Díaz Cuervo, que ha desarrollado un reciente interés en las actividades de Andrés Manuel López Obrador. En las últimas semanas, el ex asambleísta ofreció sus “hipótesis” sobre el financiamiento de AMLO, al señalar incluso que podría ser dinero de la delincuencia. Y ya metido en esas presentó un recurso en contra del perredista por lo que llamó “actos de campaña anticipada”.

El resultado jurídico de sus gestiones está por verse, por lo pronto la presencia mediática que le ha ganado el recurso es evidente como muestra la búsqueda más sencilla en Google. En todo caso, habría que recordarle que exposición mediática no necesariamente se traduce en afinidad con los públicos ni en atributos positivos. Ya hablaremos con detalle en otra entrega, por ahora basta decir que una mala selección del adversario y de la estrategia puede terminar por volverse en su contra. Para los escépticos una frase que pasó a la historia como un boomerang y una lección para no olvidar: “Cállate cha-cha-la-ca” que tan caro salió a su creador.

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